La piel no sólo es el órgano más grande del cuerpo, también te protege de los elementos externos y estos pueden resecarla, opacarla y maltratarla. La clave está mantener una alimentación rica en vitaminas, antioxidantes y colágeno, pero siempre puedes hacer más por tu piel. Agrega estos tips a tu rutina diaria para mantener tu piel siempre humectada y radiante, sana por dentro y por fuera.

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Exfóliate naturalmente

Aunque no se puede ver a simple vista, la piel pierde entre 30.000 y 40.000 células cada día, lo que congestiona la piel y le resta luminosidad. La mejor manera de evitarlo es exfoliándola durante la ducha dos o tres veces por semana con una esponja de fibra vegetal, un cepillo de fibras naturales e incluso piedra pómez en codos, rodillas y pies, ya que estos retiran las células muertas que opacan la piel, ayudan a generar células nuevas y mejoran la circulación en todo el cuerpo. No olvides humectar ligeramente toda tu piel para estimular la regeneración celular y hacer que luzca provocativa y radiante.


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Nutre tu piel

La manera más adecuada de disfrutar de una piel deliciosa cada día es mantenerla hidratada, especialmente después de exfoliarla. Bajo el agua tibia de la ducha usa Palmolive® Naturals Oliva y Aloe, que contiene extractos naturales de oliva y aloe vera, que ayudan a regenerar las células y tienen propiedades hidratantes y astringentes para que tu piel brille siempre con luz propia.


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Protégete a diario

El sol es uno de los mejores amigos de tu piel, pues sin la exposición a los rayos solares tu organismo no puede sintetizar el calcio y la vitamina D. Sin embargo, para disfrutar plenamente de la sensación de la luz y el calor sobre tu piel, debes protegerla de los rayos UVA y UVB, que pueden causar un daño irreparable. Evítalo aplicando protector solar con SPF varias veces al día en todo el cuerpo, especialmente en las áreas expuestas al sol.

Y tú ¿cómo cuidas tu piel durante tu rutina diaria?